Una gran mentira sabía que era lo que veía. Aunque no percibía la tiranía tampoco choqué contra la alegría. Entonces,asustada,corrí y corrí. Las lágrimas surcaban mi rostro pero no por ello paré. Tenía que llegar y encontrarlas...
¡Al fin mis gafas encontré y en la calle me volví a sumergir!
La nítida realidad reapareció y con ello los ansiosos brazos de la oscuridad. ¿Pero sabes qué? Pequeños halos de luz me dislumbraron y pude ver su poder.
Si la Luna brilla en las más oscuras de las noches... ¡Nosotros también podemos colorear los espacios en blanco de este gran mural!
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